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Esta semana sería la última de intensas negociaciones que impulsa el partido de gobierno para def…
«Las paredes son la imprenta de los pobres», decía Rodolfo Walsh, y en esa frase breve late una concepción entera de la palabra como derecho y como trinchera. En tiempos en que las redes sociales no existían, cuando los diarios eran caros, escasos o directamente hostiles para las voces populares, el graffiti y la pintada emergieron como herramientas de comunicación para quienes no tenían micrófono ni columna firmada. La pared —espacio público, anónimo, disputado— se volvió entonces soporte y escenario: un lugar donde romper la rutina, producir ruido, crear sentido y desafiar el silencio impuesto. Un medio de expresión colectiva. Un canal alternativo frente al silencio impuesto. Texto: Gabriel artes visuales.